(Juana Samanes – www.analisisdigital.com) – Bella narra el encuentro entre dos personas que han tocado fondo en sus vidas: José, antigua estrella del fútbol que vio truncada su carrera profesional tras un trágico accidente, y Nina, una joven sin familia que sobrevive como puede en Nueva York cuando se entera de que está embarazada. Juntos, a través de una relación amorosa que tan sólo busca el bien del otro, encontrarán el camino adecuado para cicatrizar sus heridas y encauzar su vida.
Hay películas que son mucho más de lo que a primera vista percibimos. Esto ocurre con esta película de cine independiente con la que sus productores (entre los que se encuentra el actor mexicano Eduardo Verástegui) pretenden limpiar la imagen que se ofrece de los hispanos en el cine que se hace en EEUU porque, generalmente, a los integrantes de este gran colectivo se les presenta en la pantalla grande como delincuentes, narcotraficantes o asesinos. Por el contrario en Bella vemos a un grupo de hispanos cuyas familias son el sostén anímico de sus miembros ante cualquier adversidad, personas de firmes convicciones religiosas que defienden la vida y se sacrifican por los demás. Y es que en Bella se plantea otro tema crucial cuando hablamos de la defensa del no nacido: la posibilidad de que una madre escasa de recursos económicos pueda optar por dar a su hijo en adopción antes que por abortarlo.
Realizada con muy poco presupuesto (3 millones de dólares) Bella, en EEUU, se ha convertido en una sensación entre el público hispano y los espectadores que buscan un cine distinto (recaudó 8 millones de dólares y ha conseguido multitud de premios dentro y fuera de sus fronteras). Y es que este relato tierno, de argumento sencillo pero que derrocha humanidad, encierra en su desarrollo lo mejor que posee el ser humano: su capacidad para amar, perdonar y empezar de nuevo.


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

I hope God will continue to aut pour His blessings upon you, so you can continue to have that compassion and love that aou worlds desperate needs. a crown in heaven will be your reward. love in Christ. Lupe LLamas