Benedicto XVI ya está en Australia. Después de un vuelo de más de 20 horas, con escala técnica en la ciudad australiana de Darwin, el avión papal aterrizó ayer sobre las tres de la tarde, hora local (las 7 de la mañana en España) en la base aérea de Richmond, cerca de Sidney. El Santo Padre, que fue recibido con un fuerte aplauso al descender del avión, fue acogido por el primer ministro australiano, Kevin Rudd y por las autoridades civiles y religiosas, entre las que se encontraba el arzobispo de Sidney, George Pell, el presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Stanislaw Rylko, y monseñor Anthony Fisher, obispo coordinador de esta Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Pero la calurosa acogida ya comenzó antes, cuando el avión sobrevolaba los alrededores del aeropuerto, tomado por cientos de fieles que no habían podido acceder al recinto por las fuertes medidas de seguridad. Todos coreaban los «Viva el Papa» y otras consignas de bienvenida: «Estamos muy contentos de que el Papa esté aquí con nosotros», afirmaba satisfecho un padre de familia australiano, de ascendencia española, que ha acogido en su casa a varios peregrinos. «Hemos esperado mucho tiempo a que esto pudiera ocurrir, y al fin ha ocurrido», relataba. «Esperamos al Papa desde la JMJ de Colonia», explicaba otro joven, entusiasmado. «Es una alegría que haya venido hasta aquí, hasta nuestra casa», afirmaba. Como ellos, miles de peregrinos situados en los aledaños de la base aérea de Richmond coreaban con entusiasmo los «Viva el Papa», que se volvieron ensordecedores cuando al fin pudieron ver pasar a Benedicto XVI en coche, después de que se difundiera el rumor de que el Papa se trasladaría en helicóptero. No fue así, y Benedicto XVI salió del aeropuerto entre pancartas de «We love a world german shepherd». («Queremos a un pastor mundial alemán»). Luego, la comitiva papal se dirigió hacia la residencia privada de Kenthrust, una casa de retiro del Opus Dei a 40 kilómetros de Sidney, al pie de las Montañas Azules, donde Benedicto XVI descansará hasta el miércoles. En el mensaje que difundió al llegar a Australia para los más de 215.000 jóvenes peregrinos que participarán en la JMJ, el Santo Padre asegura: «Muchos jóvenes no tienen esperanza. Permanecen perplejos ante las preguntas que se les presentan de forma cada vez más urgente en un mundo que les confunde y están a menudo inseguros de hacia dónde dirigirse para encontrar una respuesta; y sólo Cristo puede dar respuesta a estas inquietudes». El Pontífice celebrará su primer compromiso oficial el jueves, cuando será recibido por las autoridades australianas. Hasta entonces, el cardenal Bertone, secretario de Estado, realizará en su nombre algunas visitas oficiales, como la visita a una aldea del pueblo aborigen.



