Quizás muchas personas aún no conozcan el verdadero origen de esta fiesta que está siendo cada vez más celebrada, sobre todo por nuestros niños en los colegios españoles desde hace unos años. Ni siquiera por los propios docentes que son los encargados de impartirla por estar dentro del contenido de su currículo, como es el caso de una maestra la cual tan solo ponía como excusa ante la pregunta que yo le hice sobre esta fiesta, que al ser ella la maestra de inglés, formaba parte de su programación.
«No pasa nada… es una fiesta de disfraces al fin y al cabo, en la que los niños no se enteran de nada y se lo pasan muy bien». El ambiente es terrible: canciones en inglés de Halloween, dibujos de calabazas, vampiros, castillos… si hasta en los supermercados estamos rodeados de golosinas, dulces y disfraces terroríficos para ese gran día que ya se acerca… De los comercios se puede entender que quieran sacar su provecho, pues dada la sociedad consumista en la que estamos, es normal que intenten vender hasta las camisetas interiores con calabazas naranjas… pero, realmente, ¿somos conscientes de que esta fiesta no tiene absolutamente nada que ver con nuestra cultura española, o incluso la americana?
Veamos un poco de estos orígenes. Aunque hay variedad de leyendas, más o menos nos podemos aproximar a su raíz fundamental.
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