“Esto parece la Posada del Peine”, decían nuestras madres ante la frustración de ver a sus hijos entrar y salir de casa como si de un hotel se tratara. Los horarios de los colegios, universidades y trabajos, la incorporación de la mujer al mercado laboral o el estrés diario no hacen fácil el encuentro familiar, pero también es cierto que cada vez pasamos menos tiempo juntos, y cuando estamos bajo el mismo techo, cada uno se dedica a sus asuntos. Incluso en el entorno familiar entra con sigilo la amenaza del individualismo, pero ¿podemos frenarlo? Es el momento de reestructurar la convivencia familiar.
El hijo adolescente enganchado a la Playstation; la mayor desaparece de casa sin dar explicaciones porque ha quedado con su novio; el padre, encerrado en su despacho, ultima el informe para la reunión de mañana; la madre navega por Internet buscando una oferta de trabajo y, mientras tanto, el más pequeño recorre la casa mendigando que alguien le haga un poco de caso y juegue con él a la pelota. Aunque la escena es inventada, bien podría tratarse de un retrato real de lo que hoy en día ocurre en muchos hogares en una tarde cualquiera de la semana. La familia está en crisis, y no nos referimos con ello al elevado número de divorcios y separaciones, al reducido índice de natalidad o al aumento de la lacra del aborto. Nos referimos a que, de puertas adentro, allí donde reina la intimidad del hogar, está entrando sigilosamente una amenaza que, si nos descuidamos, puede romper en pedazos nuestra unidad familiar: el individualismo.
(
(
(VIS).-Ayer por la tarde, en la basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, Benedicto XVI inauguró el Congreso eclesial de su diócesis, que se celebra del 11 al 14 de junio, sobre el tema: “Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento, en el testimonio”.
(



Caminayven también en...