Santa Teresa de Jesús refiere en el Libro de la Vida que, abrasada en amor a causa del dardo encendido que un ángel le introducía en el corazón, hasta penetrar en las entrañas, no deseaba otra cosa que vivir siempre en ese estado, pues nada podía satisfacerla ya ni colmar sus deseos de infinitud. “No se contenta el alma con menos que Dios”, dejó escrito la santa.
Benedicto XVI, en el discurso preparado para la vigilia de oración del Aeródromo de Cuatro Vientos, que no pudo pronunciar a causa del temporal, dice a los jóvenes: “No os conforméis con menos que la Verdad y el Amor. No os conforméis con menos que Cristo”. Ya el domingo 14 de agosto, después del rezo del Ángelus, y refiriéndose a la JMJ en Madrid, el Papa había dicho a los peregrinos congregados en Castel Gandolfo: “Reconozcamos a Dios como la fuente y la plenitud de la felicidad a la que aspiramos”. El jueves 18 de agosto, al dirigirse por primera vez a los jóvenes, reunidos en la Plaza de Cibeles para dar la bienvenida al Sumo Pontífice, este los invitó a “buscar sobre todo la Verdad, que no es una idea, una ideología o un eslogan, sino una persona: Cristo”. El viernes 19, en El Escorial, ante un entusiasmado auditorio, compuesto por profesores universitarios, Benedicto XVI señaló que el camino hacia la verdad es “un camino de la inteligencia y del amor”. Y añadió: “No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad. Pues no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor.” Lee el resto del artículo
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