Con frecuencia sucede que hablar sobre cuestiones de fe es un asunto de reglas que habría que cumplir o asimilar para ganar los favores del buen Dios, algo así como lo planteado en la famosa película del abogado del Diablo cuándo este incita a su víctima a no creer, ya que Dios sería un cínico al cuál le gusta solamente mirar el sufrimiento humano; “mira pero no toques, toca pero no pruebes, prueba pero no tragues, adorar esa cosa nunca”. Es decir, tener fe equivale a entrar en la dimensión de la tortura que implican los sacrificios donde cuenta solamente el esfuerzo humano, me salvo porque he pagado muchas misas, me salvo porque hice tantos ayunos, me salvo porque hice muchos rosarios, me salvo porque la fe en efecto consiste en hacer muchas cosas para ganarme un lugar en el cielo cuando me muera porque Dios en definitiva para muchos en este mundo está lejos y pretende complicarme la vida con sus normas. Lee el resto del artículo

Eran las seis de la mañana, como cantaba Juan Luis Guerra en los 90, pero esta vez no se invitaba a que lloviera café en el campo, ni a bailar bachata: unos padres iban invitando a sus hijos a ir sentándose en los asientos del AVE, ese que salía de la Estación María Zambrano de Málaga el 27 de diciembre de 2009.
Tuve la gran suerte de poder acudir al IV Congreso Internacional Provida celebrado en Zaragoza entre el 6 y 8 de Noviembre. Me pareció muy esperanzador escuchar a auténticos expertos en la materia defendiendo a los más débiles, a los que sin tener voz ni voto se les mata por el mero hecho de existir. Fue una gozada escuchar a ponentes dando soluciones reales para que las mujeres embarazadas, con o sin problemas, no aborten. Como recalcó la profesora Ángela Aparisi, el lenguaje de los políticos y de la sociedad de hoy es engañoso y llamar derecho a eliminar una vida humana es falaz.
No hay muro que pueda contener la libertad humana, ella es como un rio caudaloso que siempre se abrirá paso. Berlín se vistió de gala para celebrar los veinte años de la caída de aquel fatídico muro que dividía dos posturas opuestas ubicadas entre oriente y occidente. Con el aquel acontecimiento quedó demostrado que la ideologías solo producen separación, odio y dolor. La fecha que celebramos en estos días nos habla a todos de libertad, que es don valioso de Dios a los hombres. El creador nos ha diseñado libres y puso en nuestras manos una herramienta impredecible: poder de decisión.
Desde hace unos días llevo dándole vueltas a la decisión tomada por nuestro Gobierno de vender la píldora “del día después” en las farmacias. Esta medida se llevará a cabo dentro de tres meses.
(José Ignacio Munilla – Obispo de Palencia – www.revistaecclesia.com) – ¿Qué tiene que ver el aborto con la Semana Santa? La respuesta a esta pregunta requiere la matización de un “depende”…
(José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia) - Supongo que el título elegido para este artículo puede resultar extraño para algunos lectores. La pitonisa de Endor es un personaje bíblico, que aparece en el capítulo 28 del Primer Libro de Samuel. La historia bíblica narra que el rey Saúl, aterrado ante la inminencia del ataque del ejército filisteo, y no sabiendo qué hacer, recurrió furtivamente a consultar a una adivina, la pitonisa de Endor, a pesar de que, anteriormente, él mismo había ordenado expulsar del país a todos los nigromantes y videntes. La desconfianza, y aquel silencio de Dios que le resultaba insufrible, hicieron que el rey Saúl cayera en la tentación de acudir al método de adivinación que él mismo había reprobado para sus súbditos. Es un pasaje bíblico de un gran dramatismo que, acaso, tiene más actualidad de la que cabe suponer (1Samuel 28). 



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