(Nº 48 SEMANARIO ALBA) ”¡Construid comunidades basadas en la fe! En los últimos decenios han nacido movimientos y comunidades en los cuales la fuerza del Evangelio se deja sentir con vivacidad. Buscad la comunión en la fe como compañeros de camino que juntos van siguiendo el itinerario de la gran peregrinación que primero nos señalaron los Magos de Oriente. La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante, pero es asimismo importante conservar la comunión con el Papa y con los Obispos“. Con estas palabras en lengua española Benedicto XVI, en la eucaristía de clausura de la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, mostraba su apoyo incondicionable a las nuevas comunidades y movimientos nacidos gracias al Concilio Vaticano II. Es el caso del Camino Neocatecumenal, un itinerario de formación cristiana cuyo objetivo es alcanzar una fe madura y redescubrir el bautismo.
Esta realidad eclesial, nacida en los años 60, tiene la costumbre de celebrar tras las Jornadas Mundiales de la Juventud, un encuentro vocacional con todos los jóvenes del Camino Neocatecumenal. En este caso, el encuentro tuvo lugar en la ciudad alemana de Bonn y más concretamente en el parque ”Rheinaue“. El evento fue convocado, el pasado 22 de agosto, por los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote italiano Mario Pezzi, que dieron una palabra de aliento y esperanza a los presentes. Como apoyo a esta realidad eclesial, no quiso faltar a la cita un gran número de obispos y cardenales entre los que se encuentran monseñor Joachim Meisner, cardenal arzobispo de Colonia, Angelo Scola, Patriarca de Venecia; el arzobispo de Washington, Christoph Schönborn o el arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela. Al acto asistieron también altos representantes de la Santa Sede, entre los que destacan monseñor Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos y uno de los principales promotores de las Jornadas Mundiales de la Juventud; el Prefecto de la Congregación para el Clero, Dario Castrillón Hoyos, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Levada; el arzobispo de Sydney, George Pell o Angelo Scola, Patriarca de Venecia.

A la cita acudieron 100.000 jóvenes provenientes de todo el mundo con el objetivo de discernir la vocación a la que Dios les llama. Ya desde primera hora de la mañana, se situaron en el lugar donde se desarrollaría el encuentro. Para amenizar la espera, cantaron y bailaron con ilusión y alegría a pesar del cansancio que llevaban sobre sus espaldas por los días de peregrinación y del frío y la humedad típicos alemanes.
Como de costumbre en los encuentros mundiales del Camino Neocatecumenal, los más numerosos fueron los italianos con cerca de 20.000 jóvenes, aunque de cerca les siguió España, país donde nació esta realidad eclesial, con 14.000 asistentes. Para algunos, como los de nacionalidad china, iraquí o marroquí, fue el primer encuentro del Camino al que pudieron asistir.
El evento comenzó con un poco de retraso, a las 16:40 de la tarde, lo que no supuso impedimento para que los asistentes escuchasen la predicación del iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello que predicó el Kerygma o el anuncio de Cristo muerto y resucitado por todos los hombres. ”El secreto de la salvación del hombre está en Cristo resucitado“ subrayó Argüello, a lo que añadió que ”no hay nada más hermoso que asemejarse a Cristo crucificado“ y felicitó a los presentes por estar en la Iglesia: ”Enhorabuena porque Dios os ha llamado a la fe, a la Vida Eterna“. Durante el encuentro, Argüello destacó la situación de secularización que vive Europa en estos momentos y resaltó la necesidad de un nuevo clero que haga frente a la crisis que azota a la Iglesia: ”El clero sufre viendo que las iglesias están vacías y que la gente no se confiesa; por eso tenemos la necesidad de un nuevo clero misionero“.

El iniciador habló también sobre la importancia de que la Jornada Mundial de la Juventud se hubiera celebrado en Alemania señalando que ”Dios ha estado en Colonia y ha dado amor por Alemania“, algo que también corroboró monseñor Joseph Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, al señalar que ”este encuentro es un espectáculo para los alemanes; La Iglesia alemana os necesita“ afirmó con firmeza.
El cardenal arzobispo Meisner dio las gracias a los jóvenes presentes por haber acudido al encuentro con el Pontífice y señaló que ”estoy contento por haber visto tantos jóvenes en Colonia“. Meisner animó a los jóvenes a escuchar la llamada de Dios y a no tener miedo a ser sacerdotes o religiosas. ”Dios nos ha llamado para realizar una misión, para eso nos ha dado las gracias y carismas necesarios“, declaró el obispo.
Sobre las 20:00 horas, Kiko Argüello realizó la llamada vocacional pidiendo que se pusieran en pie aquellos que sintieran la llamada para el sacerdocio. Al instante, 2.000 jóvenes se levantaron y anduvieron hasta el estrado, donde los distintos obispos y cardenales les impusieron las manos bendiciéndoles. Poco después les tocó el turno a las mujeres. Entre vítores y aplausos, cerca de 1.000 chicas se alzaron y caminaron hacia el escenario, presidido por un gran mural con la representación de la Crucifixión, el Pantocrátor y Pentecostés, pintado por el mismo Argüello, visiblemente emocionadas.
Todos estos jóvenes han experimentado un gran cambio en sus vidas. Ninguno de ellos olvidará jamás que estuvo en Colonia junto al Papa Benedicto XVI y que después participó en un encuentro vocacional del Camino Neocatecumenal en el que dijeron ”si“ al Señor. Ahora, en sus respectivos países les toca dar testimonio de su experiencia y de la llamada que han recibido.