(LA RAZÓN)- La emoción y la alegría de los jóvenes se mezclaron con los recuerdos de las experiencias vividas en las numerosas Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) que instituyó Juan Pablo II hace ahora 25 años. Para celebrarlo, en la tarde del jueves se reunieron en la plaza de San Pedro 75.000 provenientes de toda Italia en un encuentro presidido por Benedicto XVI. Un diálogo de tres jóvenes con el Santo Padre, la música y los testimonios fueron los platos fuertes del acto, en el que se resaltaron los frutos que surgen de cada una de las JMJ.
Éstos se dieron también ayer por la tarde durante un encuentro vocacional organizado por el Camino Neocatecumenal y al que acudieron 30.000 jóvenes. Los responsables de esta iniciación cristiana de adultos, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote Mario Pezzi, fueron los encargados de llevarlo adelante en la explanada del Santuario del Divino Amor en Roma.
El vicario del Papa para esta diócesis, el cardenal Agostino Vallini, presidió la celebración en la que se dio gracias a Dios por tantos jóvenes que han descubierto su vocación en las Jornadas de la Juventud. Así, tras la predicación del «kerygma» –palabra griega que significa «anuncio» y se refiere a la muerte y resurrección de Cristo– se realizó primero una llamada vocacional dirigida a los chicos, a la que respondieron unos 300 poniéndose en pie y acercándose hasta el estrado para recibir la bendición.
Tras ellos, llegó el turno de las chicas. Más de 200 mostraron su disposición a seguir a Cristo en la vida contemplativa.
Más información (en italiano): http://segnideitempi.blogspot.com/2010/03/incontro-vocazionale-dei-giovani-del.html


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

Que estupenda noticia
kerygma, gracias a Dios por tantos jóvenes que han descubierto su vocación