El domingo 23 de noviembre, festividad de Jesucristo Rey del Universo tuvo lugar la clausura del X Congreso Católicos y Vida Pública precedida de una Misa celebrada por el Cardenal Obispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela y en la que participaron las distintas realidades eclesiales asistentes al Congreso, como Comunidades Neocatecumenales, Asociación Católica de Propagandistas, Focolares, Cursillos de Cristiandad, Equipos de Nuestra Señora, Congregaciones Marianas de la Asunción, Milicia de Santa María, Adoración Nocturna, entre otros.
Posteriormente, el Director del Congreso, junto al Cardenal Rouco y Alfredo Dagnino procedieron a la clausura del mismo. Este último recordó que se celebra 10 años de este Congreso , 75 años del CEU y el Centenario de la Asociación Católica de Propagandistas que tiene como misión formar hombres para la vida publica, bajo el lema ”Servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida“.
Recordó como la fe no se puede recluir al ámbito de la vida privada aunque muchos lo pretendan así. Hay que organizar el catolicismo español de manera que no permanezca como espectador ante todo lo que sucede. No puede ser Dios irrelevante para el hombre. El deber principal de los cristianos es testimoniar al Dios vivo. Si se prescinde de Dios el hombre pierde el horizonte, todo se vuelve manipulable. El problema de nuestro tiempo es la negación de Dios. Sin embargo, Cristo vence siempre.
Predomina hoy la ideología del progreso, sin Dios el hombre se queda solo y pretende ser el principio y el fin de su existencia. El laicismo pretende que la referencia a Dios sea considerada inmadurez intelectual. Sin embargo, la raíz del hombre no puede negar la existencia de Dios.
Benedicto XVI afirma que los católicos han encontrado la forma de participar en la vida pública y que el Estado no puede ser indiferente a Dios y a la religión. El camino del diálogo y laicidad positiva es el camino de nuestra época, como ha manifestado el Cardenal Rouco Varela.
Los católicos españoles somos ciudadanos como los demás, pero no súbditos de una España que no respeta la dignidad de la persona en su plenitud, no respeta el derecho a la vida con el aborto o la eutanasia, no respeta a la familia, el matrimonio verdaderoo el tipo de educación para nuestros hijos.
Habría que preguntarse, ¿qué quiere Dios y la Iglesia de nosotros los laicos? Tenemos que ser luz del mundo y servir a la Iglesia. Recordando a Ángel Herrera Oria, nuestra misión es restaurar las cosas en Cristo, llevar a Cristo a la sociedad. Hay que formar hombres para la vida pública. Para restaurar la sociedad tenemos que restaurarnos nosotros mismos. La esperanza tiene que llegar a toda la sociedad, a través de la familia, de la cultura, de los medios de comunicación. No podemos tener miedo, es tiempo de sembrar y mirar al futuro con esperanza de la que hemos sido salvados. Todo lo podemos en Aquel que nos conforta.
Después de esta intervención se procedió a dar lectura al Manifiesto del X Congreso y posteriormente, el Cardenal Rouco Varela procedió a su clausura, leyendo el Mensaje del Santo Padre a los asistentes a este Congreso. El Cardenal Rouco recordó la necesidad de la presencia de los laicos en la vida pública y dio las felicidades por el resultado y frutos de este Congreso tanto a nivel nacional como internacional, habiendo contado con personalidades de la vida pública como la vicepresidenta del senado argentino. Por ultimo, el cardenal animó a todos a seguir adelante por este camino.


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.
