( ALBA )- El chat, junto con el correo electrónico, es una de las grandes aplicaciones de Internet. Su diferencia es que, generalmente, el correo electrónico no se usa con fines lúdicos o de ocio y el chat sí. Es decir, el correo electrónico tiene una utilidad real y el chat sólo en ocasiones.
El correo-e, que es como se debe decir en español, permite enviar mensajes de texto y archivos de todo tipo, pero no suele ser adictivo. Todo lo contrario que el chat, que puede enganchar a una persona y no soltarla.
Además, el chat facilita la creación de una personalidad alternativa cuando la nuestra no nos gusta. Esto no es una ventaja, sino un gran inconveniente que puede llegar a convertirse en un problema de difícil solución. Nos permite presentarnos ante los demás como seres idílicos de éxito, lo que muchas veces no ocurre en la vida real.
Se trata de una prótesis tecnológica con magníficos resultados mientras dura el chat, porque de ser bajitos, regordetes y sin relaciones sociales con nuestro entorno, en el chat, por arte de magia, pasamos a ser altos, rubios, con ojos azules, ingenieros informáticos o cualquier otra profesión de éxito, campeón de atletismo y otras muchas cosas más. Nos acabamos de crear una personalidad que transmitimos a personas que no nos han visto nunca, y probablemente nunca nos verán cara a cara.
Pero lo malo es que esa personalidad no dura demasiado, sólo mientras estamos conectados en el chat. Por eso, cuando una persona que sufre esta situación acaba de chatear se marcha a otra sala y luego a otra. No puede parar de ir de un chat a otro porque es el único momento en el que su personalidad, que es totalmente irreal, le gusta.
Las salas del chat
Los chats suelen estar estructurados en salas por temas, por lo que nadie entra engañado, ya se trate de literatura, cine, motor o sexo. La gran ventaja, y a la vez el gran inconveniente de este servicio, es el anonimato de las personas que participan en estas conversaciones en línea. Y ese anonimato es el que muchas veces facilita la labor de los delincuentes que encuentran un campo donde actuar y captar incautos, ya sea para estafarlos económicamente o para introduciros en redes de pornografía o en grupos violentos y racistas.
Por eso hay que ser muy precavidos con lo que contamos en los chat y debemos concienciar a nuestros hijos para que si entran en alguno de ellos no faciliten sus datos personales, ni los del resto de la familia, bajo ninguna circunstancia, ni siquiera la ciudad donde vivimos. En ocasiones se suministran ciertos datos que nosotros consideramos sin valor y que a un delincuente le pueden servir para hacernos un estropicio.
Por eso es esencial el sentido común y que acostumbremos a nuestros hijos a que nos cuenten lo que ven en Internet, si es que se encuentran con algo raro.
Los usuarios compulsivos del chat desconocen el problema que tienen encima. Se pasan horas chateando y no se dan cuenta de que hay otras cosas mucho más importantes en la vida como salir con los amigos o atender a la familia. Esta situación puede afectar tanto a niños como a adolescentes, jóvenes y adultos. Pueden provocar graves problemas familiares y la ruptura de matrimonios, porque cuando uno de los dos se pasa las noches chateando al final las relaciones se pueden acabar rompiendo.
El afectado cambia su carácter y sus prioridades. No le importa poner en peligro relaciones importantes, ya sea de pareja, familiares o de amistad. Incluso pone en peligro sus estudios o su puesto de trabajo. Pierde el control y no se da cuenta. Cuando la situación es grave hay que acudir a profesionales especializados.
Mi hija me tiene harta, se pasa el día con el Messenger
Tengo una hija de doce años que se pasa el día conectada al Messenger. En cuanto me descuido ya está chateando con sus amigas. Bueno eso supongo yo, que esta con sus amigas porque yo de Internet no entiendo mucho. Sus notas el curso pasado fueron de mal en peor y al final suspendió tres asignaturas, de las que sólo ha recuperado dos en septiembre. Como a grandes males grandes remedios, he decidido cortar por lo sano. Trabajo fuera de casa muchas horas y ella pasa las tardes sola así que le he quitado el ratón del ordenador para que pueda utilizarlo. ¿Cree usted que con esto será suficiente?
Luisa, Madrid, Internet.
Me temo que no va a ser suficiente, ni mucho menos. En realidad su hija se estará partiendo de risa pensando que usted cree que no puede utilizar el ordenador porque no tiene ratón. Pues sí puede. Puede usarlo con el teclado, que es algo más complicado e incómodo pero se puede hacer. O puede ir a un chino y comprarse un ratón por dos euros. Fíjese usted si es fácil que su hija siga conectándose sin su conocimiento. Pero es que, además, para rizar el rizo, por algo menos de veinte euros su hija puede comprar un ratón inalámbrico que se conecta en la parte posterior del ordenador y se queda allí permanentemente sin que usted se entere. Usted no lo verá porque el ratón se lo llevará la niña a cualquier otro sitio y para conectarse sólo tendrá que encenderlo. Desde luego no es la mejor solución porque su hija la puede engañar siempre que quiera. Ellos saben mucho de esto. Cuando tomamos una decisión de estas características tenemos que pensar que estamos tratando con el enemigo y no con nuestros hijos. Porque, en muchas ocasiones y más en su caso, si pueden nos la van a jugar para salirse con la suya y seguir conectándose al Messenger o a cualquier otro servicio de Internet, aunque nosotros se lo hayamos prohibido previamente.
Sólo tiene usted dos posibilidades. Llegar a una cuerdo con la niña para que sólo utilice el ordenador en su presencia o llevarse el ordenador de casa (también puede dejarlo cerrado bajo llave en una habitación). Una tercera posibilidad sería dejar que la niña haga lo que le dé la gana,
Por supuesto, ni se le ocurra tener el ordenador en la habitación de la niña; debe esta en un sitio de paso de todo a la familia, una zona común.
ENLACE RELACIONADO: Chatear


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