
(CAMINAYVEN.COM) – La nueva materia
“Educación para la Ciudadanía” (EpC) en España tiene un profundo contenido moral e ideológico según se aprecia por la literalidad de su definición en el BOE. El Gobierno del PSOE engaña a la opinión pública cuando presenta esta asignatura como una enseñanza de la Constitución y los derechos humanos: se trata de adoctrinar a los niños en los valores de la izquierda. La objeción de conciencia frente a esta asignatura está más que justificada para todo defensor de la libertad y, especialmente, para los padres de familia que no quieran dejar que el Gobierno de turno forme la conciencia moral de sus hijos.
En el programa del PP se promete expresamente ”la supresión de la asignatura específica ‘Educación para la Ciudadanía’ y la integración de la formación cívica, basada en los valores constitucionales, en las materias propias de los conocimientos sociales”.
No hay muchos programas electorales que hagan mención explícita a esta nueva asignatura. Entre estos programas está el de “Unión Progreso y Democracia“, de Rosa Díez, aunque en este caso apoya a EpC además de pretender eliminar la religión de la Escuela. En el programa electoral de Unión Progreso y Democracia se puede leer:
“Creemos que la educación laica garantiza el respeto a todas las creencias compatibles con la democracia y la tolerancia. En esta línea, apoyamos la asignatura de la Educación para la Ciudadanía (cuyos contenidos deberán ser consensuados dentro del Pacto de Estado por la Educación) y reivindicamos una escuela en cuyo seno no se imparta ninguna religión ni existan signos religiosos. Esta reivindicación es hoy en día, frente al auge de fundamentalismos religiosos, más urgente que nunca. Es ilógico educar en la igualdad entre sexos, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los musulmanes que la mujer es inferior. Es absurdo educar en la solidaridad y en lo bueno que es hacerse donante de órganos, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los testigos de Jehová que las donaciones de órganos son inmorales. Es disparatado educar en el respeto a la diferencia, y pagar a un profesor para que explique a los hijos de los católicos que la homosexualidad es una tara. En cualquier caso, la educación religiosa que pueda impartirse en centros públicos, de acuerdo con lo que pueda prever el Pacto de Estado por la Educación, se desarrollará fuera del horario escolar y no sería evaluable.”