La convocatoria del día 30 tiene un objetivo concreto, en palabras del Cardenal Rouco, dicho encuentro, pretende ”apoyar la familia cristiana mediante el anuncio explícito de la verdad que la Iglesia católica nos enseña sobre ella“. En España y Europa se ha entrado en una dinámica de ”revisión“ de las instituciones tradicionales de la sociedad con el único fin de ponerlas al día siguiendo los parámetros de la mentalidad actual. Las uniones de hecho, el divorcio expres, el aborto, la educación de los hijos, la planificación familiar, entre otros son puntos a discutir en las legislaciones de los países. La ley ha ”reinterpretado“ palabras como matrimonio, familia, sexualidad, educación, dándole nuevos contenidos, con la pretensión de hacer más humano y moderno los modelos sociales de estas palabras.
El encuentro de las familias cristianas en Madrid no es una marcha de protesta contra estas tendencias. Lo que se busca es proclamar la verdad que la Iglesia católica ha recibido en depósito. Dicha verdad no es una elaboración propia, sino que su fundador ha querido entregar a los hombres a través de la Iglesia. La verdad del matrimonio y la familia no son leyes opresivas, sino que pretenden tutelar un bien, que si se vulnera, se afectará la buena marcha de la sociedad hacia el objetivo del “bien común”.
El matrimonio cristiano no es un contrato configurado por la voluntad de las partes quienes definen qué elementos constituirán las cláusulas, los derechos y obligaciones, sino que es la manifestación de la voluntad de los cónyuges que expresan su deseo de configurarse con Cristo a través de la vida matrimonial, los fines y propiedad esenciales de su vida conyugal no son configurados por los fieles, sino que le son propuestos por el evangelio.
El canon 1055 del Código de Derecho Canónico define qué es lo que piensa la Iglesia sobre el matrimonio y constituye un buen resumen de lo que en estos días hemos estado escuchando: la verdad sobre el matrimonio y la familia: ”La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados“.
A manera de elenco, enumeraremos los elementos que configuran el matrimonio cristiano y señalaremos lo que se discute hoy en día al respecto:
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La alianza matrimonial: al definir así el matrimonio se introduce un marcado acento religioso, la alianza de Dios con los hombres sellada en Cristo.
La ley prefiere desmarcarse de este carácter religioso y opta por el vocablo contrato.
Entre el varón y la mujer. Sobran las explicaciones.
La unión de parejas del mismo sexo no puede definirse como ”matrimonio“.
Consorcio para toda la vida. La indisolubilidad del matrimonio.
El divorcio por cualquier causa o mejor llamado repudio
Para el bien de los cónyuges
Mentalidad egoísta y hedonista. El matrimonio redunda sólo en beneficio propio.
Generación y educación de la prole
Políticas anticoncepcionistas, el aborto, instrumentalización de la sexualidad solo para la autosatisfacción. Educación escasa en el hogar, educación para la ciudadanía
Sacramento entre bautizados
No es sacramento, por ello el estado puede configurar sus elementos
Que la próxima Navidad nos de a todos la alegría de sentirnos cercanos al Dios que se ha hecho hombre para que podamos encontrarnos con la Verdad del amor a Dios. Nos veremos en Madrid el 30, día de la Sagrada Familia para anunciar que el Matrimonio y la Familia cristiana no está en vías de extinción. Animaros a asistir. Feliz Navidad.



La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.
