Esta tarde a las 17 horas en la Iglesia de la Santísima Trinidad en Fátima, el Papa se ha encontrado con la organización de la Pastoral Social, donde recordó la Parábola del Buen Samaritano. El Santo Padre ha explicado cómo el amor incondicional de Jesús se transforma en amor donado gratuitamente mediante la justicia y la caridad como lo vive el corazón del buen samaritano.
Recordó la práctica de la compasión con el pobre, el enfermo, el encarcelado, el que vive solo y abandonado, los niños, los ancianos, los emigrantes y parados. Cristo se revela como el Dios del Amor y enseña que la perfección humana que transforma al mundo es el mandamiento del Amor.
En el actual escenario de crisis económica, cultural y espiritual se pone en evidencia la necesidad de un discernimiento ordenado al mensaje social de la Iglesia. La doctrina social de la Iglesia asume como fuerza y principio, la caridad que conlleva una amplia humanización de la sociedad.
Estamos llamados a llevar el bien común, la justicia y configurar la vida social. La presión ejercida por la cultura dominante presenta con insistencia un estilo de vida fundado en la idea de la superioridad del mas fuerte. Es absolutamente necesario amar al hermano por amor a Cristo y a la humanidad.
En este mundo dividido se impone una profunda y auténtica necesidad de unidad del corazón y del espíritu. Un paso fundamental es conceder a toda la actividad caritativa cristiana autonomía e independencia de la política y de la ideología aunque en colaboración con el Estado en beneficio del bien común.
El Papa ha manifestado que apoya cualquier iniciativa social y pastoral que reconcilie la salvaguardia y la tutela del valor esencial y prioritario de la vida frente al aborto. La familia está basada en un matrimonio indisoluble en el que un hombre y una mujer responden al bien común, cimiento y elemento esencial para la construcción de la civilización del amor.
El Santo Padre terminó el discurso recordando las Palabras de la Virgen de Fátima, insistiendo en la Penitencia, la oración y el perdón de corazón. Esta es la vía para la edificación de la civilización del amor.


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

Es muy doloroso ver que mientras muchas pero muchas familias están privadas de sus necesidades básicas, los politiqueros derrochan tantos millones en campañas políticas por ej: para elegir por un año al gobernador, en la cual derrochan aproximadamente 10 mil millones de pesos… dónde está la búsqueda del bien común?
Por otra parte vemos que para salud y educación se destinan migajas mientras que se ofrecen millonarias recompensas por informar el paradero de los bandidos… por qué para eso y para la guerra si hay dinero a montón y para brindar una mejor calidad de vida a las personas se ponen tantas trabas o se Roban el dinero destinado a dichos fin, ah y los ladrones no pagan ninguna pena…