El pabellón de la Santa Sede en la Expo 2008 de Zaragoza, situado en medio de la segunda planta del Edificio Viento, está teniendo bastante éxito. Cada día pasan por él entre 5.000 y 7.000 personas que pueden descubrir, a través de obras de arte religioso, la fuerte conexión entre en el agua y el Evangelio. Y ”lo mejor“, nos contó Francisco Cabezuelo, director del pabellón, lo encontrará el visitante justo antes de salir del espacio de la Santa Sede.
El pabellón de la Santa Sede realizó un cambio a las tres semanas de empezar la muestra Internacional de Zaragoza. Al principio, al terminar de recorrer el pabellón, había en un pequeño espacio de reflexión que estaba presidido por un Jesús Resucitado. A petición de múltiples sugerencias de los visitantes, y con la aprobación del arzobispo de Zaragoza monseñor Ureña, aquel espacio se transformó en una capilla para rezar, presidida por el Santísimo. Así, Jesucristo está realmente presente en medio de la Expo. También se han añadido a la capilla un Jesús crucificado junto a la cita ”El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás
“ (Jn 4,13) y una imagen de la Virgen.
Los católicos que pasen por la Expo se encontrarán como en casa en este pabellón y podrán rezar en la pequeña capilla. Jesucristo resucitado, vencedor del pecado y de nuestra propia muerte, es manantial perenne de vida, que nos sigue ayudando, como en el Éxodo, a cruzar todos los mares, a atravesar todos los desiertos.
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