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El actor confiesa que le debe a Dios todo lo que es y consiguió salir del infierno de las drogas gracias a su renovada fe; ”Yo tuve la oportunidad de ver la luz“, ha afirmado recientemente.
Consiguió ganar un Oscar por su interpretación de sicario con tintes filosóficos en la exitosa película de Quentin Tarantino Pulp Fiction. Se trata de uno de los actores más duros del cine norteamericano, pero Samuel L. Jackson es también un hombre de renovada fe: ”Le debo a Dios todo lo que soy“, ha asegurado.
Actor fetiche de Tarantino, Jackson relata en una entrevista concedida a la revista Pantalla semanal cómo su conversión le ayudó a salir del infierno de adicciones en el que vivía, enganchado al alcohol y a la cocaína hasta llegar al ingreso por sobredosis. Es el actor que más dinero ha recaudado en su extensísima carrera, pero, ante todo, es un hombre agradecido a Dios.
Según relata en una entrevista concedida a la revista «Pantalla semanal», su conversión le ayudó a salir del infierno de adicciones en el que vivía, enganchado al alcohol y a la cocaína hasta llegar al ingreso por sobredosis. «El simple hecho de estar aquí ahora y no estar borracho tirado en la calle o completamente drogado se lo debo a Dios”
”Le pido a Dios la fuerza“
”La fe es importante para mantenerse sereno en los momentos de tentación“, dice con respecto a sus adicciones. ”Yo no he vuelto a tomar una copa en quince años. Probablemente podría beber sólo una copa de champán y estar bien, pero mi historial dice que cuando he abierto una botella de champán me he sentado hasta que he terminado con ella“, afirma.
”Jamás he podido beber sólo una copa y eso me lo tengo que recordar día a día. Es una de las primeras cosas que hago por la mañana, pedirle a Dios fuerza para no beber ni tomar drogas ese día“, sostiene en la entrevista.
Asimismo, Jackson ha participado, junto con actores cristianos de la talla de
Angela Bassett,
Cuba Gooding Jr,
Denzel Washington o
Forest Whitaker, en una espectacular versión sonora de la Biblia, (
The Bible Experience) que se puede descargar en Internet en su versión para Ipod.
”Creo que Dios puede cuidar de todo el mundo“, asegura. ”Todo sucede por una razón determinada, no sé si para cumplir un destino o porque en la vida hay una serie de oportunidades que se presentan y dependiendo de cada decisión sigues un camino u otro“, sostiene. ”Yo, desde luego, rezo cada día por todo lo que tengo, merece la pena“, concluye. Jackson en la entrevista.
Cristianos en Hollywood
Cabe recordar que, además de Samuel L. Jackson, el universo cinematográfico de Hollywood cuenta con un buen número de estrellas que no tienen ningún reparo en reconocerse cristianos.
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Quizás la más poderosa de ellas sea el actor y director nacido estadounidense y criado en Australia
Mel Gibson, quien plasmó su condición de cristiano de forma inequívoca al dirigir
La Pasión de Cristo, el film que relataba de forma descarnada las últimas horas de Jesucristo, y con el que Gibson recaudó más de 300 millones de dólares en taquilla.
El actor y director, ganador de dos Oscar, es contrario a la eutanasia y a la investigación con embriones humanos para obtener células madre.

Otra de las estrellas consagradas que se declaran cristianas es precisamente
Denzel Washington, también doblemente osacrizado, con quien comparte Jackson la grabación de
The Bible Experience.
Washington siempre es protagonista en las encuestas como modelo de vida ejemplar para los estadounidenses y, aunque no es tan activista como Gibson, sus millonarias donaciones a la iglesia son públicas y notorias.
Otro actor de una fe profunda es Jim Caviezel, quien asegura: ”Para mí la fe es acción. No se trata de decir lo que uno es sino de obrar y obrar sin llamar la atención sobre uno mismo. Les cuento esto solo porque quiero alentar a otras personas“. ”No recibimos ningún Oscar por La Pasión —comentó una vez Jim Caviezel—, ¿pero acaso eso es importante para Dios?”. Actuar bien, actuar de bueno y ser bueno son tres cosas distintas. De las tres, la primera es la perfección de una habilidad natural y la segunda es tan sólo un incidente casual; la última expresa el auténtico valor de un corazón
y está al alcance de todos.