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La lucha contra la play en verano ha sido dura

(Juan Manuel RomeroALBA )- Hemos pasado el verano manteniendo una titánica lucha contra nuestros hijos para evitar que estuviesen todo el día conectados a Internet, con los videojuegos del ordenador, las consolas y todos esos aparatos digitales que tienen en casa y que, por cierto, les hemos comprado nosotros.

Ha sido una dura lucha porque ellos aprovechaban cualquier instante parta coger uno de esos aparatitos. Da igual que fuera nada más levantarse que a la hora de comer, cuando volvían de las actividades que les hemos programado o cuando se iban a ir a la cama. Siempre estaban dispuestos a digitalizarse un poco más.

Incluso al ir al servicio tardaban más de lo normal, y eso es porque se habían metido la game boy y estaban jugando allí. Si no les decíamos que se diesen prisa se podían pasar perfectamente una hora sentados en el inodoro.

Lo que no se les ha ocurrido, ni por asomo, ha sido coger un libro o ver una película en el DVD en inglés para practicar un poco. Eso sí que hemos tenido que decírselo nosotros e insistirles y obligarles. Lo de los libros ha sido más complicado porque les cuesta leer y prefieren lo digital.

Llega el curso

Ahora con el curso escolar en ciernes los chavales tienen que empezar a coger otra vez el ritmo de lectura y estudio, y les va a costar trabajo si se han pasado el verano haciendo el vago o conectados al mundo digital.

Esto puede servirnos de lección para otros veranos o para vacaciones más cercanas como las de Navidad, que aunque no lo parezca están casi a la vuelta de la esquina.

Es el momento de que pongamos en casa algunas normas que se van a tener que respetar durante todo el curso. La play y demás aparatos sólo se usan los fines de semana un rato. El ordenador, cuando es para trabajos del colegio, se utiliza todo el tiempo que sea necesario pero con la supervisión paterna o de los hermanos mayores. El móvil no se lleva al colegio o se lleva a pagado, sólo por si tienen que llamarnos ellos. El Messenger se utiliza un rato, no todos los días y con control paterno, recordándoles lo que se puede decir y lo que no se puede decir porque hay datos sobre ellos y la familia que no deben dar en ninguna circunstancia; no siempre sabemos quién está al otro lado del ordenador y muchas veces creemos que se trata de un chaval como nuestros hijos y resulta que es un tiarrón de treinta, cuarenta o cincuenta años con intenciones malsanas.

Uso, abuso y adicción

Son algunas de las cuestiones que vamos a analizar en las próximas semanas, para intentar conseguir que los aparatos digitales sean unos aliados útiles de nuestros hijos, y de nosotros mismos, y no unos enemigos contra los que tenemos que luchar porque nuestros chavales no saben diferenciar entre el uso y el abuso de la tecnología.

No estaría de más recordar la diferencia entre uso, abuso y adicción a la tecnología. El uso es lo que hacemos habitualmente de forma racional, utilizando el ordenador o cualquier otro aparato para nuestras necesidades profesionales o de ocio, pero sin convertirlo en el eje central de nuestras vidas. El abuso se produce cuando un día determinado en vez de estar media hora conectados en un chat, nos pasamos siete horas. La adicción la encontramos cuando esas siete horas no las pasamos un día solamente, sino todos los días, y no podemos evitar conectarnos porque es algo esencial para nuestras vidas, aunque esa conexión no nos sirva para nuestro trabajo o necesidades personales.

Por eso, lo importante es usar siempre el sentido común.

www.adiccionesdigitales.es

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