En la celebración de las primeras vísperas de la fiesta de San Pedro y San Pablo el Santo Padre ha anunciado la creación de un nuevo Consejo Pontificio para la “nueva evangelización”, el objetivo no es sencillo, en palabras del Papa: “promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación, pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad y una especie de eclipse del sentido de Dios”. La tarea encomendada no es pequeña, ya que la desolación que ha causado la secularización en el corazón de los hombres es un enemigo fuerte.
Quién iba a pensar hace unos años que Europa tomaría el camino contrario a la fe. Países como Francia (la hija predilecta de la Iglesia), España, Holanda, para no hacer larga la lista en los que el cristianismo puso los fundamentos de la cultura y la vida social, ahora sus magníficas e históricas iglesias solo sirven de atracción para los turistas. La comunidad parroquial practicamente ha desaparecido, los sacerdotes cuentan con los dedos de la mano a sus fieles que le asisten a la eucaristía dominical y el promedio de edad esta entre los 70 y 80 años. En Europa la fe y la vida sacramental que la sostiene se ha convertido en cuestión de “abuelas”.
Pero lo preocupante no son las estadísticas de los asistentes a misa. La sociedad ha abandonado los valores cristianos para dar paso a las mal llamadas “libertades civiles”. Por eso ahora el viejo continente esta enfrascado en discusiones sobre bioética, matrimonio, familia. Lo que antes era evidente (la diferencia entre el bien y el mal), ahora es un verdadero enigma. Los sofismas abundan en la apreciación de problema como el aborto, la eutanasia y el matrimonio. Sí, señores, la secularización ha golpeado duramente a las Iglesias de “vieja tradición cristiana”, su incursión en el mundo eclesial ha sido silencioso por aterrador. Si con Constantino entraron todos los pueblos a la Iglesia, con la secularización han ido saliendo. Habría que buscar las causas, no todo es culpa de las ideología que han reclamado carta de ciudadanía, también hay que entonar un “mea culpa” al interior de la Iglesia. La pastoral de conservación, como la han llamado algunos se basó sobre un cimiento arenoso. Cómo la gente acudía a los sacramentos, se bautizaban, se casaban, venían el domingo a la parroquia, muchos pastores creyeron que eso bastaba para “sostener” la comunidad parroquial. Lo que no sabían era que poco a poco sus parroquias se fueron quedando vacías ante el impulso arrollador de la secularización.
Pero no es hora de llorar sobre la leche derramada. Es hora de emprender una tarea urgente: la reevangelización de esas iglesias que han abandonado la fe. Pero no con los viejos métodos pastorales, sino con una “nueva evangelización”. Es necesario volver a la eclesiología de la Iglesia primitiva: pequeñas comunidades cristianas, que al ardor de su vida de fe se conviertan en “sal, luz y fermento”, para la sociedad que los rodea. No es necesario que todo el mundo sea sal, con que exista en la parroquia una comunidad cristiana que de los signos de la fe: el amor y la unidad, la parroquia habrá cumplido su misión. La nueva evangelización pide, como decía Pablo VI, novedad en sus métodos y en su ardor. Se necesitan cristianos que hagan de nuevo presente a Cristo, salvador de los hombres.
El Papa es consiente de esta responsabilidad que apremia a la Iglesia, es por ello que los cristianos tenemos el deber de acompañarlo en esta titánica tarea. La misión es difícil y para algunos imposibles, pero recordemos que el éxito en esta misión está en su autor, basta con recordar las palabras del Señor: “Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”. No tengamos miedo: el amor de Cristo nos apremia.




Volver a la eclesiología de la Iglesia primitiva y la proclamación de la Buena Nueva en pequeñas comunidades en la Parroquia es el esfuerzo que realizan las Comunidades Neocatecumenales.- Los Pastores de la Iglesia harían bien en apoyar en todo sentido esta experiencia.
GRACIAS A ESTE CARISMA QUE EL ESPÍRITU SANTO HA SUCITADO EN LA IGLESIA CATOLICA, ES QUE YO QUE HE SIDO UN PERSEGUIDOR DE LA IGLESIA, ME HAYA IDENTIFICADO CON PABLO Y HE DICHO ES VERDAD ME HE EQUIVOCADO Y DIOS MIO AQUI ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD, E INMEDIATAMENTE PONERME EN MARCHA `PARA IR A ANUNCIAR ESTA BUENA NUEVA A LA GENTE QUE COMO YO ESTA NECESITADA DE CONOCER QUE LA MUERTE HA SIDO VENCIDA Y QUE TODOS LOS QUE SE CONVIERTEN AL ENVANGELIO TENEMOS VIDA ETERNA. SALUDOS DESDE ZAMORA, ECUADOR SUR AMERICA.
Como respuesta a la necesidad de este mundo que esta muriendo, esta
el camino neocatecumenal un itinerario de formacion cristiana para adultos
que queremos vivir nuestra fe verdaderamente llevando con nosotros a Cristo
y a la Santisima Virgen Maria.
Lo que quiere hacer el papa no solo es necesario y urgente, es algo que se debio hacer hace mucho tiempo, el cristianismo no solo en Europa está desapareciendo si no tbm aquí en America.
Una nueva evangelización haría más interesante la forma de ver a la iglesia muchos que no conocen el camino neocatecumenal están hartos y aburridos de los metodos tradicionales de la iglesia, eso ya no atrae tal como está el mundo hay que modernizar todo y volver a rescatar los fundamentos de la iglesia primitiva, tal como lo hacen nuestras comunidades del camino neocatecumenal, viviendo en pequeñas comunidades dentro de la parroquia y dandole vida a una comunidad parroquial estática.
Espero que todo esto se logre y pueda ser una realidad, un abrazo y saludos para todos desde Trujillo en Perú.
Shalom
la verdad es que es importanticimo evangelizar en todo el mundo, el camino neocatecumenal se basa en la mision ad gentes yo presisamente he salido a evangelizar aunque solo en mi colonia pero veo que si no evangelizamos de aqui a 5 o 10 años las iglesias y el mundo estara perdido
Gracias a Dios la iglesia ha visto en el camino neocatecumenal la fuerza para llevar a cabo esta tarea de la “nueva evangelizacion” desde Chile. he visto los milagros que se han suscitado en mi parroquia donde existe este carisma. Los Obispos deben estar abiertos a reconocer la fuerza de este carisma, que no solo rescata a muchas personas de la secularizacion, sino ademas genera gran numero de vocaciones sacerdotales y religiosas.