Después del aluvión de novelas de corte Dan Brown, escasas de pensamiento y argumentación en su mayoría, por fin llega a las tiendas una novela diferente. Por fin un thriller puramente espiritual, que no necesita de mentiras, falsedad y ataques gratuitos contra la Iglesia para construir una buena trama. Por fin una sorprendente novela policíaca que no se sonroja de respetar lo sagrado y puede estar orgullosa de estar a la altura de los mejores best-sellers.
En ella, se superponen cinco tramas ambientadas en cinco rincones del mundo -aparentemente sin conexión- (Granada, París, Roma, Cantón y Nueva York) que confluyen en la Ciudad Eterna. La obra presenta a una de las parejas más curiosas y sugerentes de la literatura de misterio: el descreído y espontáneo comisario Luigi Monticone y el inteligente sacerdote Albertino Guiotta. Ambos se enfrentan –desde la fe y la astucia, desde la reflexión y la espontaneidad- a una sucesión de horribles crímenes en los que se adivina la sombra del Diablo y que buscan la destrucción de la Iglesia Católica. El padre Guiotta escapó en su juventud de las garras de Lucifer durante una devastadora y terrible experiencia que le marcó para siempre, pero el Mal ha vuelto dispuesto a culminar su venganza. La batalla se extiende por todo el mundo, y no tendrá cuartel hasta conseguir la destrucción de esta institución. Todo un enfrentamiento secular entre el Bien y el Mal que alcanza en La sangre del pelícano su cenit.



