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Menores violadores y educación

Foto: El ImparcialLa ética sin fe es como poner sombreros donde no hay cabezas. Suena exagerado, pero es cierto, intentar formar a los educandos en valores si no hay de trasfondo una experiencia familiar de fe, donde se ponga en práctica lo que se intenta trasmitir, resulta tan infructuoso como repartir sombreros a descabezados, ¿dónde se lo van a poner? Ahora se preocupan los que dirigen la educación en España, pero ha sido la obvia consecuencia: fueron violadas dos niñas por chicos menores de edad. Lo mas paradigmático del asunto es que el Ministro Gabilondo sale muy locuaz a decir que está preocupado por la escala de valores que se esta trasmitiendo a los chavales en los colegios del país. Que ironía, preocupado a estas alturas de la historia, cuando con la EPLC despojaba de toda limitación el uso de la sexualidad. Toda voz que se levantaba para defender los valores éticos inherentes a la dignidad humana en el campo del uso adecuado de la sexualidad era tildad de anticuada y retrograda. Decían ellos que no era ilegítimo poner límites al ”libre ejercicio de la personalidad“ con la escusa un poco infantil de atentar contra la diversidad de conductas.

Sí, señores, hace tiempo que deberíamos estar preocupados porque le educación despojada de un horizonte de sentido en la que se incluya la trasmisión de valores como el respeto, la solidaridad, el respeto propio y ajeno, la fidelidad, el compromiso, resulta ser del todo inadecuada. Una sociedad desprovista de una estructura ético-moral se trasforma en una selva en la que sale ganando el más fuerte y se devora al más débil, donde la ley de supervivencia es la norma de conducta. No nos quejemos ahora que vemos aparecer los frutos del árbol que hemos sembrado. EL relativismo moral no es más que el caldo de cultivo de una sociedad injusta y deshumanizada.

Sería bueno volver a replantear a nivel social y político unas preguntas que se ha dado por contestada ya hace años: ¿qué es el hombre? ¿Qué es la sociedad? ¿Para que sirve la ética y los valores? ¿Resulta legítimo el derecho y la ley? O ¿son sólo los mínimos en los que nos ponemos de acuerdo para el bien común? Hay que volver a desempolvar el tratado de Antropología  para que redefinamos el concepto de persona tan desdibujado en el contexto educativo. El hombre, diría el filósofo griego es un ser natural de carácter racional. Dos conceptos que se han ridiculizado en la mentalidad circundante: naturaleza y razón.

Finalmente, la Iglesia nos propone un criterio que es antiguo y nuevo, la educación debe intentar impregnar la formación de los jóvenes del valor supremo que da sentido a la existencia humana: el amor. El amor que es respeto y comprensión. Eduquemos para amar y tendremos una sociedad mas justa. Eduquemos parta respetar y tendremos hombres íntegros, eduquemos para comprometernos y tendremos familias estables capaces de ser la célula de la sociedad. Señores gobernantes, preocúpense por los valores que están fomentando, porque de ellos depende el futuro de muchas vidas humana.

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