(Juan Manuel Romero - ALBA) -Todos los días vemos por la calle adolescentes escuchando música con auriculares en los oídos, muchas veces a un volumen atronador y que nosotros mismos percibimos claramente a dos metros de distancia. Es el MP3, que tiene ventajas e inconvenientes.
Gracias al MP3 podemos llevar muchas canciones en muy poco espacio, o podemos grabarnos los apuntes de clase e ir escuchándolos en el trayecto al colegio o en cualquier otro lugar. Son grandes ventajas. Pero también hay inconvenientes, si no se utiliza correctamente.
El MP3 sirve para que nuestros hijos no se peleen en el coche camino del colegio. Ninguno se mete con el otro hermano. El padre o la madre conducen en un clima de tranquilidad, sin peleas. Pero en ocasiones es peor el remedio que la enfermedad.
A principios de este mes, en una charla que impartí en un colegio de Sevilla había un padre gran defensor de estos aparatos. Junto a él estaba otro que no lo tenía tan claro. Veía problemas y así lo comentó en el posterior coloquio.
Se refería a un estudio, publicado hace dos meses, que dice que la actual generación va a tener problemas auditivos con veinte años de antelación. Es decir, si ahora se empieza a perder la audición a los 80 años, dentro de cuarenta años, los chicos que ahora usan el MP3 pueden empezaran a oír mal a los 60 años.
Auriculares de botón
Los audiólogos han puesto el grito en el cielo. Atribuyen el aumento de la sordera entre los jóvenes a su uso a todo volumen. Muchos problemas los causan los modernos auriculares de botón, que se colocan directamente en el pabellón auditivo, provocando que la persona tienda a subir cada vez más el volumen, con las consiguientes repercusiones para el oído. Los modelos más antiguos de auriculares con almohadillas y “diadema” de sujeción, son más recomendables aunque menos estéticos y no están de moda.
Para hacernos una idea del volumen al que suelen escuchar los chavales estos aparatos, el ruido de tráfico intenso puede llegar a 85 decibelios mientras que los MP3 no suelen bajar de los 100, el equivalente al despegue de un avión. La diferencia es que un avión tarda en despegar un minuto y el MP3 se utiliza durante horas. Los especialistas recomiendan que el MP3 se use menos de una hora al día y como máximo al 60 por ciento de la capacidad de volumen que permita el aparato.
Otro problema, también grave, es de carácter docente. Cuando nuestros hijos van al colegio no deben ir escuchando el MP3 porque durante la primera hora de clase les estará retumbando la cabeza con la música que han venido oyendo y no se podrán concentrar. En el recreo también lo utilizan, igual que al volver de comer. Esto significa que de seis horas lectivas, cada día pueden perder tres, porque les resulta humanamente imposible concentrarse en clase.
Juan Manuel Romero - http://www.adiccionesdigitales.es/