(CAMINAYVEN.COM) – Se acaban de cumplir veinte años desde que se publicó la carta apostólica de Juan Pablo II «Mulieris dignitatem» en la que quiso profundizar en las verdades antropológicas fundamentales del hombre y de la mujer, en la igualdad de dignidad y en la unidad de los dos, en la arraigada y profunda diversidad entre lo masculino y lo femenino, y en su vocación a la reciprocidad y a la complementariedad, a la colaboración y a la comunión.
Sin embargo, hay sectores de la sociedad que piensan que la mujer está oprimida y marginada en la Iglesia. Nada más lejos de la realidad. Caminayven ha recopilado algunos testimonios de mujeres felices en la Iglesia Católica que se sienten realmente libres en ella.
Sara, 24 años, periodista, Madrid. Vivir en la Iglesia y ser de la Iglesia para mí es la experiencia más revolucionaria -y a la vez gratificante- de mi vida. Significa sentirme amada como soy TODOS los días; significa tener la alegría de sentirme hija de Dios; significa sentirme comprendida en todas mis aspiraciones, mis luchas y mis errores, significa vivir en libertad. Es la Iglesia la que me recuerda cada día que he recibido gratuitamente muchos talentos que tengo que “explotar”. Por eso agradezco las palabras de Benedicto XVI: «No hay nada más hermoso, urgente e importante que volver a dar gratuitamente a los hombres lo que hemos recibido gratuitamente de Dios». Gracias a la Iglesia por hacerme descubrir dónde está la felicidad, que lleva el nombre de Jesucristo con mayúsculas.Dios nos considera a todos iguales, hombre y mujer nos creó con igual dignidad. La mujer tiene una labor muy importante: es en gran medida la base en la educación en la fe de los hijos.


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.
