Desde hace unos días llevo dándole vueltas a la decisión tomada por nuestro Gobierno de vender la píldora “del día después” en las farmacias. Esta medida se llevará a cabo dentro de tres meses.
Y es que analizando, por ejemplo, el hecho de que una chica después de un fin de semana donde ha mantenido relaciones con un chico, vaya a la farmacia, sea menor o no, pague los veinte euros que costará la píldora, vaya a casa se la tome, y que, ni un médico, ni personal sanitario y que se haga a espaldas de la familia, me produce bastante preocupación.
Mi preocupación viene precedida por el hecho de que la píldora llamada ”del dia después“ puede ser abortiva. Esto en manos de menores de edad, sin un control médico, porque hay que recordar que esta píldora no necesita prescripción médica, es un coctel explosivo.
Dentro de tres meses, cualquier persona, podrá ir a una farmacia a comprar una píldora potencialmente abortiva sin receta, junto con el ibuprofeno 600 (medicamento analgésico y antiinflamatorio) que si necesita receta médica. Una mujer puede abortar sin receta, pero si le hará falta una receta para el dolor y la inflamación que produce la regla. ¿Qué es una incongruencia? Por supuesto.
Es una incongruencia más de este Gobierno que defiende la cultura de la muerte disfrazada en ”derechos“. Una incongruencia más de un Gobierno que permite en un año alrededor de ciento veinte mil abortos, y que se permite la licencia de sacar de contexto las palabras de Benedicto XVI en su reciente visita a Africa, respecto al preservativo. Una incongruencia más de un gobierno que predica la igualdad, pero que ataca a la familia, desde la mujer.
Este Gobierno no ha pensado en que se va a dejar de usar ese preservativo que tanto predican como la panacea de la lucha contra el SIDA, y que gracias a esa facilidad para conseguir la píldora del día después sin receta medica, en una farmacia, que me aventuro a decir aumentara la picaresca, se venderá en discotecas como la viagra, y que sin duda aumentará el riesgo de enfermedades de transmisión sexual, la pescadilla que se muerde la cola, y es que no se puede ir en contra de la vida.
El tiempo dará la razón a la lógica y es que no se puede dar a todo el mundo lo que quiere, para contentar a todos y ganar votos, ni cometer atrocidades como la que va a cometer el Gobierno de la mano de la ministra de Sanidad. Píldoras ¿para qué?, ¿ Para tener sexo sin límites, para abortar o por qué va ser la moda de este verano, impulsada por nuestro Gobierno?



