(CAMINAYVEN.COM) – La presencia de elementos religiosos en el ámbito público no sólo no debe ser evitada, sino que es plenamente necesaria ya que supone en sí misma ”una renovación de la vida pública“. Así lo ha indicado el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Martínez Camino, durante su intervención en el X Congreso Católicos y Vida Pública, que organizan la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo-CEU durante los días 21, 22 y 23 de noviembre.
La acción de lo religioso en la esfera pública constituye, como ha subrayado Martínez Camino, una inmunización frente a la tentación totalitaria de que el hombre no sea considerado más que como un simple engranaje de la maquinaria social.
”La oración exorciza el peligro de que la sociedad quiera acaparar la vida del modo que lo hace una colmena con las abejas. La sociedad —ha añadido- no es el horizonte de la vida humana, sino el medio en que ésta se realiza según su semejanza a Dios“. Por tanto, ha insistido el obispo, elementos como la oración, los templos o los crucifijos, regeneran la vida pública porque ”indican a los hombres cuál es su sentido“.
En un análisis de la situación actual de la cultura occidental, Martínez Camino ha asegurado detectar, ”tras las pantallas y las luces, un sufrimiento crónico de falta de esperanza“. El origen de este mal radica, a su juicio, ”en esta cultura dominante que pretende sustituir al Dios de la Esperanza por el ídolo del progreso“. Sobre este particular, el obispo ha advertido de la gran perversión que encierra hacer del progreso una ideología, cosa que sucede cuando hay tal ”enloquecimiento“ que ”se llega a hacer del progreso un sustituto de la salvación“.
Sin embargo, Martínez Camino, no sólo aprecia desvirtuaciones en la deriva de la cultura occidental, también se ha mostrado autocrítico con cierta tendencia del Cristianismo moderno a ser ”contaminado por la ideología del progreso y el antropocentrismo inmanentista en que se sostiene“. A través de esta vía, la fe ha pasado a ser considerada por muchos ”como una fuerza más en la construcción del mundo“, mientras que otros ”la retraen al mundo de lo individual“.
En parecidos términos se ha expresado el Nuncio de Su Santidad en España, Manuel Monteiro de Castro, que ha lamentado que la Esperanza haya sido reemplazada por el concepto de ”fe en el progreso. Cuando el progreso técnico —ha añadido- no se corresponde con el progreso ético, no es verdadero progreso“.
El nuncio ha intervenido en la inauguración del X Congreso Católicos y Vida Pública junto al director del mismo, José Francisco Serrano, y el presidente de la ACdP y de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino, que se ha felicitado de los diez años de andadura de una iniciativa, como es el Congreso, que tiene por objeto ”recomponer, articular y organizar un catolicismo que no acepta la merma de la libertad religiosa ni está dispuesto a permanecer impávido ante corrientes que se decantan por no respetar la dignidad humana“.
FOTOS DEL CONGRESO (SE IRÁN AMPLIANDO): http://www.caminayven.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=118