Descendientes de los faraones de Egipto, veintiún siglos de persecución, asesinados. Siguen sin ser noticia de interés general a día de hoy. Ocho millones de coptos luchan por defender su fe ante la opresión de los musulmanes, egipcios como ellos. En Egipto, decir copto es sinónimo de discriminación. Así se sienten los millones de cristianos que viven en este país y que representan en torno al 10% de la población. Y todo ello, a pesar de que constituyen la esencia del país y ya existían antes de la llegada del Islam.
Según la tradición, la primera Iglesia Copta fue fundada por el mismísimo Marcos, uno de los cuatro evangelistas, que anunció el evangelio en tierras faraónicas y fue martirizado en Alejandría en el 68 d. C., tras ser apresado por los soldados romanos. Después de asesinarlo, lo arrastraron por las calles con la cabeza a ras de suelo. Unos años más tarde, bajo el poder de Diocleciano, se desató una violenta persecución contra los cristianos que fue especialmente sangrienta con los cristianos coptos. Se fijó entonces el calendario copto, que data ese año como “1 Anno Martyri”. Lee el resto del artículo



La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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