
(J. MORÁN ) – Con su habitual prosa cincelada, el historiador Edward Gibbon narra este crimen de la Antigüedad: “Cundió entre los cristianos de que la hija de Teón (Hipatia) era quien deshermanaba al prefecto (Orestes) con el arzobispo (Cirilo). Un día aciago de Cuaresma, arrebatan a Hipatia del carruaje, la desnudan, la arrastran a la iglesia y las manos de Pedro el lector y de una gavilla de fanáticos forajidos la atenazan y la descuartizan; raspan la carne de sus huesos con cantos agudos y conchas de ostras y arrojan sus miembros palpitantes a las llamas” (capítulo 47 de la ´Historia de la decadencia y caída del Impero Romano´, publicada entre 1776 y 1788).
Alejandría, Egipto, año 415 de la Era cristiana. Hipatia, filósofa, matemática, astrónoma, ha sido asesinada por un grupo de monjes cristianos. Escritores de la época o posteriores —Filostorgio, Sócrates el Escolástico, Damascio— relatan el crimen de aquella mujer que en el jardín de su residencia ofrecía lecciones públicas sobre Platón y Aristóteles a una nutrida concurrencia de discípulos. Uno de sus alumnos, futuro obispo cristiano, Sinesio de Cirene, dejará en sus cartas testimonio de ello. No hay muchos más relatos sobre Hipatia en los textos antiguos, pero en el siglo XVIII será rescatada como docta mártir del paganismo a manos de cristianos. Más adelante, llegará a ser estandarte del feminismo que reivindica la historia de las mujeres. Y en el presente es personaje principal de la película ´Ágora´, de Alejandro Amenábar, costosa producción de 50 millones de euros que se estrenará el próximo 9 de octubre.

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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