(Samuel Linares – COPE.ES) – Andrés García, nacido en Cobatillas (Murcia), falleció el pasado mes de junio a la edad de 48 años, a causa de un cáncer. La experiencia de este hombre ha sido un testimonio de valentía ante la muerte. Con la enfermedad diagnosticada desde hace año y medio, unas tres semanas antes de morir contaba su experiencia de este periodo de duras sesiones de quimioterapia que le llevaron a una relación profunda con Dios, que fue su fuerza en los momentos más difíciles. Lea aquí la entrevista entera:
Sus hermanos del Camino Neocatecumenal de la Parroquia de San Pablo de Murcia, así como su mujer Loli y sus hijos María, Andrés y Damián, rezaban cada día con él vísperas en el centro sanitario, a las que Andrés, a pesar de la debilidad de su cuerpo, acudía para dar gracias a Dios por lo bueno que había sido con él.
En la habitación donde permanecía hospitalizado, Andrés se incorporó en la cama y comenzó a dar testimonio del amor de Dios en su vida y de cómo la Iglesia Católica le ha ayudado en este tiempo a apoyarse en la oración, y a ver que todo está bien hecho. Ésta es sin duda la manera en la que los cristianos están llamados a vivir su muerte, pues morir es vivir. Ésta es la muerte de un cristiano.

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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