Comprendo a los discrepantes de la visita papal porque ni todo el mundo es católico ni todos los católicos andamos en la misma onda. Me cuesta más comprender a éstos de onda diversa, porque suele consistir en negar la necesaria coexistencia y complementariedad de tres asuntos sin los que perece la vida cristiana: tradición —no en el sentido de antiguo o anquilosado, sino de recibido de Dios— escritura y magisterio. Comprendo más a los que no tienen fe porque sin ella no se puede aceptar casi nada de lo sucedido de la JMJ y el papa. Y cada uno juzga desde sus coordenadas mentales. Lee el resto del artículo
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(José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia) - Supongo que el título elegido para este artículo puede resultar extraño para algunos lectores. La pitonisa de Endor es un personaje bíblico, que aparece en el capítulo 28 del Primer Libro de Samuel. La historia bíblica narra que el rey Saúl, aterrado ante la inminencia del ataque del ejército filisteo, y no sabiendo qué hacer, recurrió furtivamente a consultar a una adivina, la pitonisa de Endor, a pesar de que, anteriormente, él mismo había ordenado expulsar del país a todos los nigromantes y videntes. La desconfianza, y aquel silencio de Dios que le resultaba insufrible, hicieron que el rey Saúl cayera en la tentación de acudir al método de adivinación que él mismo había reprobado para sus súbditos. Es un pasaje bíblico de un gran dramatismo que, acaso, tiene más actualidad de la que cabe suponer (1Samuel 28).
P. J. G.(La Razón) El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, declaró este pasado domingo, en su homilía que «lo que ha acaecido a propósito de una memoria en la que fue casa de santa Maravillas o la sentencia de supresión en un colegio de Valladolid de los crucifijos, son hechos en los que se denota una cristofobia que, en definitiva, es el odio a sí mismos». El cardenal respondía así al rechazo por parte de la Mesa del Congreso de los Diputados a la instalación de una placa en homenaje a santa madrileña y a la sentencia que obliga a retirar los símbolos religiosos del colegio público Macías Picavea. «Sé que me van a criticar, ¿qué importa?, pero nuestra sociedad está enferma, muy enferma», dijo el cardenal, en el marco de los actos de consagración de la Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús.
Mucho ruido y pocas nueces. Cuando pierdes el tiempo en el cine viendo esta película uno se da cuenta inmediatamente de la poca, escasa o inexistente imaginación ya que no entretiene, no aporta nada nuevo, no hace pensar, solo contiene pobres mensajes subliminales sobre la autoridad que ya no enganchan a nadie. Hay que ser muy ingenuo para caer en la trampa propuesta.


La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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