En este tiempo donde el Santo Padre ha propuesto el año sacerdotal en la vida de la Iglesia, es interesante dirigir la mirada a la vida bella y sencilla del cura de Ars; pues hay quienes de manera casi hasta obsesiva proclaman como única característica del santo, su carencia de capacidad intelectual; cuando por el contrario este hombre que ha dado todo lo mejor de sí, se convierte en un ejemplo estupendo de virtudes en el ejercicio del ministerio ordenado, y así lo atestigua el magisterio de la Iglesia en boca del Papa Juan XXIII y el mismo Benedicto XVI que han anunciado la vida del santo en todo su esplendor. Lee el resto del artículo




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