Una vez más me sorprende el hecho de que dentro de la Iglesia sigan existiendo críticas nada enriquecedoras a miembros de ella, simplemente porque tengan un carisma peculiar pero que en nada se aleja del Magisterio, la Tradición, las Escrituras ni del catolicismo. Focolares, Legionarios, Opus Dei,… somos todos Iglesia, no?.
Esta vez le ha tocado el turno al Camino Neocatecumenal.
Con motivo de que el próximo 20 de Enero, el Santo Padre Benedicto XVI recibirá en audiencia a los fundadores del Camino y a 7.000 miembros de este para el envío de varias familias en misión, Sandro Magíster, el vaticanista del semanario italiano L’Espresso y uno de los analistas más importantes de los acontecimientos eclesiales, ha aprovechado para añadir algunos comentarios negativos hacia el mismo en un periódico digital (cuyo encuentro no es para la aprobación definitiva de los Estatutos, pues ya han sido aprobados el pasado mes de Junio).
Desde el Papa Pablo VI, pasando sin duda por Juán Pablo II hasta llegar al actual Papa, Benedicto XVI, el Camino ha encontrado siempre un total y absoluto apoyo por los frutos que en las propias parroquias, inmersas algunas en una realidad social difícil, ha realizado en estos años, así como traspasando fronteras para llevar la labor evangelizadora a lugares insospechados. Hablar de lo contrario es sin duda debido a la falta de información o a las ganas de hacer una crítica fácil y oportunista.
La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.


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