(www.larazon.es) Antes de acostarse, Romario necesitaba salir un poco, más o menos, toda la noche. Antes de dormir, Ronaldo pedía una pequeña fiesta en su casa: música y muchas invitadas. Y Ronaldinho, antes de descansar, quería bailar un rato, mientras pasaba toda la noche sin que se diese cuenta. Los últimos grandes brasileños de la Liga española iban con la samba pegada al balón y a los tacones.
Antes de meterse en la cama con su mujer, Kaká, el nuevo jugador del Real Madrid, lee la Biblia.
En Europa Kaká, llamado así porque su hermano no sabía decir su nombre, es un brasileño atípico. Tan buen futbolista como los otros, pero mucho más casero. Su único vicio es jugar al Mario Kart en la «Play» y no se le va a ver por las discotecas, ni va a protagonizar ningún escándalo. Alguien que es capaz de llegar virgen al matrimonio ya ha demostrado que puede con todas las tentaciones de la noche. Él juega al fútbol, reza y vive en familia. Aunque no en ese orden: «Lo primero es la religión, después la familia y después la profesión».
Cuando el Real Madrid le dijo que eligiese número para su camiseta, lo primero que pidió Kaká fue no molestar a nadie en el vestuario.

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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