(LA RAZÓN) – Cuando más se cierran las puertas del Islam, más se abren las del cristianismo. Ésta es la experiencia de musulmanes convertidos al catolicismo que relatan sus historias en medio del miedo a ser reconocidos y el temor por su propia vida.
También es, como no podía ser de otra manera, la historia de Antonio. Un nombre falso que oculta la identidad de un argelino de 40 años que hace tan sólo ocho ”navegaba“ por el dial de radio en busca de un programa que le ayudara a mejorar su italiano y tropezó —desde luego sin buscarlo- con Radio María. Las dudas que le suscitaba la radicalidad de la sharia impuesta por la larga dictadura del Frente de Liberación Nacional aumentaban cada día con los nuevos atentados, violaciones y amenazas que las noticias relataban. ”¿Cómo es posible —pensaba Antonio- que alguien se adueñe de las palabras del Corán y las transforme en un arma con que golpear a las personas indefensas?“.




Caminayven también en...