Eran las seis de la mañana, como cantaba Juan Luis Guerra en los 90, pero esta vez no se invitaba a que lloviera café en el campo, ni a bailar bachata: unos padres iban invitando a sus hijos a ir sentándose en los asientos del AVE, ese que salía de la Estación María Zambrano de Málaga el 27 de diciembre de 2009.
Para muchos peques era su primera experiencia como viajeros precoces y para sus padres un ejercicio de paciencia combinado con grandes dosis de amor, amor por la familia. Esos pequeños viajeros son el futuro de Europa, la generación que estamos todos esperando y que viajaba a Madrid, a la Plaza de Lima, a celebrar la Eucaristía ”Por la Familia Cristiana“.
Muchos de esos peques no levantaban un palmo del suelo, pero seguro que en sus inocentes mentes se les quedará grabada la experiencia, única e irrepetible, de compartir junto a más de un millón de personas y junto a decenas de miles de niños de su edad, venidos de todos los rincones de esta vieja Europa, la experiencia de celebrar el Día de la Familia, ese día en el que nos hacemos tan humildes con la Familia de Nazaret, esa familia que no exenta de dificultades tuvo a otro ”peque“, el Niño Jesús, el Hijo de Dios.
”En las próximas semanas el árbol de Navidad será motivo de alegría [...
] Su forma en punta, su color verde y las luces de sus ramas son símbolos de vida. Además, nos remiten al misterio de la Nochebuena. Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y no redimido, al que viene a nacer, una nueva esperanza y un nuevo esplendor. Si el hombre se deja tocar e iluminar por el esplendor de la verdad viva que es Cristo, experimentará una paz interior en su corazón y será constructor de paz en una sociedad que tiene mucha nostalgia de reconciliación y redención“ (Benedicto XVI, Audiencia, 12 de diciembre de 2008).
(VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la última audiencia general de 2008, celebrada en el Aula Pablo VI, a la Navidad, “una fiesta universal”.
(
(Javier Cebreros – CAMINAYVEN.COM) – Gracias a Dios, ha pasado la fiesta de Halloween, esa fiesta que nos han ”colado“, como si fuese un gol por toda la escuadra, donde se da culto a la muerte, al miedo, al terror, y que, desde los colegios, los profesores se encargan de que los niños no falten a su cita ataviados con disfraces de brujas, demonios, y otros grotescos atuendos que sus obedientes progenitores se han encargado de comprar o de confeccionar. Por supuesto la noche de Halloween, no una tradición española, ni mucho menos cristiana, es una estúpida moda importada de Estados Unidos, a través de películas y series ”made in USA“, que han paganizado la víspera del Día de Todos los Santos.
(José Ignacio Munilla* ) – Desde muy pequeño, siempre fue un misterio para mí eso de que nuestras madres tuviesen la satisfacción de servirse la cabeza y el espinazo del pescado o el trozo del bizcocho que había salido ennegrecido del horno… ¡Qué suerte que, casualmente, a ellas les gustase todo lo que era despreciado por nosotros! ¡Qué suerte que nuestras madres no se pusiesen nunca enfermas y no necesitasen permanecer en cama, como con tanta frecuencia nos ocurría a nosotros!
( CAMINAYVEN.COM – 25/12/2006) - Entrevista a Francisco Varo, profesor de Sagrada Escritura de la Universidad de Navarra y colaborador de www.primeroscristianos.com



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