Desde hace unos días llevo dándole vueltas a la decisión tomada por nuestro Gobierno de vender la píldora “del día después” en las farmacias. Esta medida se llevará a cabo dentro de tres meses.
Y es que analizando, por ejemplo, el hecho de que una chica después de un fin de semana donde ha mantenido relaciones con un chico, vaya a la farmacia, sea menor o no, pague los veinte euros que costará la píldora, vaya a casa se la tome, y que, ni un médico, ni personal sanitario y que se haga a espaldas de la familia, me produce bastante preocupación.
Mi preocupación viene precedida por el hecho de que la píldora llamada ”del dia después“ puede ser abortiva. Esto en manos de menores de edad, sin un control médico, porque hay que recordar que esta píldora no necesita prescripción médica, es un coctel explosivo.

La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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