En el Diario “El Mundo”, nos encontrábamos con esta noticia:
“Una anciana de 74 años ha muerto esta mañana en Barcelona y su marido ha resultado herido grave, al parecer apuñalados por su hijo, que ha sido detenido por los Mossos d´Esquadra”.
En el Diario ABC de Sevilla, podíamos leer hace unos días:
“Ramona Estévez, la mujer de 91 años ingresada en el hospital Blanca Paloma de Huelva, a la que el pasado 23 de agosto se le retiró la sonda nasogástrica por la que se le alimentaba, en aplicación de la Ley de Muerte Digna de Andalucía, falleció a mediodía de ayer. Lee el resto del artículo



Tuve la gran suerte de poder acudir al IV Congreso Internacional Provida celebrado en Zaragoza entre el 6 y 8 de Noviembre. Me pareció muy esperanzador escuchar a auténticos expertos en la materia defendiendo a los más débiles, a los que sin tener voz ni voto se les mata por el mero hecho de existir. Fue una gozada escuchar a ponentes dando soluciones reales para que las mujeres embarazadas, con o sin problemas, no aborten. Como recalcó la profesora Ángela Aparisi, el lenguaje de los políticos y de la sociedad de hoy es engañoso y llamar derecho a eliminar una vida humana es falaz. En los últimos diez años se ha doblado la cifra de abortos, entendido esto en España como algo progresista, y cada 28 segundos se practica un aborto en Europa. Esto nos puede dar una idea del holocausto que vivimos en pleno siglo XXI. Un holocausto que, como bien dice Benjamín correa (fundador de Parlamentarios por la Vida) hay que combatir ”con todos los medios humanos“, pero también con los sobrenaturales, con ”una oración constante y profunda“. John Smeaton (director de la primera asociación próvida en Europa) habló de la Tercera Guerra Mundial, y no es para menos si sólo tenemos en cuenta el alrededor de millón y medio de niños inocentes asesinados en España desde que se legalizó el aborto en este país en 1985. 
La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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