(José Ignacio Munilla – Obispo de Palencia – www.revistaecclesia.com) – ¿Qué tiene que ver el aborto con la Semana Santa? La respuesta a esta pregunta requiere la matización de un “depende”…
Si por Semana Santa entendemos unas escenificaciones callejeras de interés turístico nacional, entonces, ciertamente, no tiene nada que ver. Pero, si la Semana Santa es la memoria viva de la Muerte y Resurrección de Jesucristo, entonces, no lo dudemos, es absolutamente imposible separarlos. El aborto está íntimamente unido a la Pasión de Cristo, de la misma manera que lo están la guerra, el hambre y tantas otras injusticias, consecuencia de nuestro pecado, por cuya redención Jesucristo entregó su vida en la Cruz.
A quienes han afirmado que no hay conexión entre el aborto y esta festividad religiosa, les aconsejaría la lectura de un libro que nos marcó a muchos en nuestra juventud, con un título bien significativo: Dios llora en la Tierra. Lee el resto del artículo
Gracias a Dios terminó el Carnaval, la fiesta de la carne, la fiesta más absurda y de más mal gusto que se celebra en todo el mundo por el mes de febrero. En Carnaval la gente se divierte intentando tapar sus problemas tras un disfraz y una máscara, y ahogando sus penas cantando en murgas, chirigotas, comparsas, donde se insulta, se habla mal, y se parodia todo lo parodiable: el sexo, la política y la Iglesia. Se aprovecha la oportunidad que brinda el calendario para arremeter contra cualquier cosa que incomode y ser lo mas irreverente posible.
La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

Caminayven también en...