Teniendo en cuenta que se han escrito numerosos libros sobre el problema, alguien puede hacerse la pregunta de por qué un joven cristiano siente la necesidad de escribir sobre este tema. ¿Acaso no es presuntuoso creer que uno tiene algo nuevo que decir acerca de un problema tan antiguo que desde hace siglos afecta a hombres y mujeres?
Respondo que hay algo que aportar al tema; por ejemplo, la exposición al daño causado en el matrimonio por esta acción en sus nuevas concepciones. Otra razón por la cual intento escribir sobre este tema, tabú para muchos, es el hecho de que muchas personas que luchan contra su debilidad no reciben la ayuda adecuada. En algunos casos son erróneamente guiados por personas que les han dicho que la masturbación ayuda a realizar el acto conyugal o que es parte del proceso de recuperación de dificultades sexuales. Hoy en día de todos es sabido que la masturbación puede verificarse en todas las etapas de la vida: niños, adolescentes, jóvenes, casados y ancianos, pero esta vez vamos a centrarnos en una etapa en concreto: la masturbación en el matrimonio, que es donde más daño hace, puesto que te haces daño a ti y a tu cónyuge, de quien es tu cuerpo –tras el sacramento del matrimonio, tú donas tu cuerpo a tu consorte y éste a ti; tu cuerpo ya no es tuyo, los dos hacéis una misma carne–. Lee el resto del artículo
(www.elconfidencialdigital.com) -
(Karna Swanson-ZENIT.org).- La Iglesia católica es líder mundial en la lucha contra el sida, aunque la opinión pública desconoce la labor que está realizando, según el consejero de Cáritas Internacional para esta materia.
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La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.

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