La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.
La semana pasada Benedicto XVI acudió a Asís a reunirse con representantes de las religiones del mundo para orar por la paz, celebrando con ello aquel presidido por el Beato Juan Pablo II en la misma ciudad hace 20 años. Como resulta lógico, el panorama del mundo ha cambiado y la guerra se ha puesto [...]